Desde hace meses, la Guardia Civil viene detectando el incremento de armas de guerra entre los «narcos» que operan en España. La cuestión no es baladí, ya que, si bien es cierto que entre dichos clanes se venía haciendo uso de armas cortas y de armas largas «tradicionales» (escopetas, especialmente) fáciles de adquirir, el rearme de arsenales de los narcotraficantes genera una preocupación evidente en el Instituto Armado. Y es que en el mismo se alerta de que la mayoría de guardias civiles que operan en «áreas calientes» no tienen ni el armamento ni el equipo necesario para enfrentarse a este tipo de armas automáticas y munición de gran calibre. La preocupación del ministro de Interior al respecto, según parece, es nula.
El submarino: Otro frente para Marlaska

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