La República Bolivariana de Venezuela ha solicitado formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se pronuncie sobre el reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe. En una comunicación dirigida al secretario general, Antonio Guterres, el gobierno venezolano denuncia lo que califica como "los más recientes y peligrosos desarrollos de la política de hostigamiento" por parte de EE.UU. hacia su país.

La cancillería venezolana ha expresado que estas agresiones han aumentado en los últimos años, alcanzando un "nivel de amenaza sin precedentes". En el documento, se argumenta que las acciones estadounidenses violan la Carta de la ONU y desestiman la Proclama de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) de 2014, que declaró a la región como una Zona de Paz.

El embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, también ha denunciado el despliegue de destructores, un crucero lanzamisiles y, por primera vez, un submarino nuclear de ataque en la región. Moncada ha calificado esta introducción de armas nucleares como "una provocación inaceptable" y ha instado a la ONU a activar mecanismos de protección ante el intervencionismo de EE.UU.

"Condenamos el despliegue militar de EE.UU. en el Caribe. Esto representa una amenaza sin precedentes para la estabilidad hemisférica y la paz mundial", afirmó el canciller Yván Gil. Además, Moncada ha subrayado que las acciones de la administración estadounidense han creado un ambiente de hostilidad y amenaza, lo que requiere atención urgente por parte de la comunidad internacional.

Venezuela reafirma su compromiso con el derecho internacional y la solución pacífica de controversias, insistiendo en que no constituye una amenaza para nadie. El país ha hecho un llamado a la ONU para que defienda activamente los principios de su Carta y ha instado a EE.UU. a cesar sus acciones hostiles.

"La historia y los pueblos del mundo no aceptarían la inacción de la comunidad internacional frente a una amenaza de esta magnitud", concluye el comunicado. La situación actual resalta la tensión entre Venezuela y Estados Unidos, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la región.