En la democracia colombiana la dinámica electoral se concentra en escoger al presidente de la República en la segunda vuelta. La excepción radica en si alguno de los candidatos logra la mitad más uno de los votos en la primera ronda, lo que supone su triunfo inmediato. Como esto no es de común ocurrencia, el sistema está diseñado para que paulatinamente se vayan sumando voluntades políticas hacia el balotaje, cuando solo quedan los dos aspirantes de mayor respaldo. Son estos, pues, los verdaderos candidatos a la jefatura del Estado. Y solo entonces puede hablarse con certeza de la campaña presidencial, que se define en el término de tres semanas.
Lo que hoy existe en el país, con el centenar de aspirantes que pululan a diestra y siniestra en lo que podríamos denominar la precampaña, más s