Juan José Marín Saldarriaga, un empresario de 62 años, fue asesinado el jueves 28 de agosto en Medellín, en un parqueadero privado cerca de La Alpujarra. El ataque ocurrió alrededor de las 11 de la mañana, cuando Marín Saldarriaga fue baleado por la espalda. Este lugar se encuentra a pocos metros de importantes instituciones, como la Dian y el palacio de justicia José Félix de Restrepo, lo que ha generado inquietud sobre la seguridad en la zona.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, calificó el hecho como un "sicariato" premeditado. "Sabían que iba a estar en ese punto, dentro del parqueadero", afirmó. Las autoridades están utilizando tecnología y cámaras de reconocimiento de placas para identificar a los responsables, quienes lograron escapar en dos motos y un automóvil.

Tras el asesinato, comenzaron a circular rumores en redes sociales sobre la identidad de Marín Saldarriaga. Algunos lo describieron como un simple lechero o ganadero, pero su historia es más compleja. Marín Saldarriaga era un empresario influyente con múltiples negocios en Colombia. En 2017, en una entrevista con El Tiempo, admitió haber tenido vínculos con figuras controvertidas, como el general Mauricio Santoyo, condenado por sus nexos con el paramilitarismo.

Uno de sus proyectos más destacados fue la cesión de derechos de explotación minera de la cantera Veracruz en Puerto Boyacá, un proceso que culminó en abril de 2024. A pesar de su éxito empresarial, Marín Saldarriaga enfrentó numerosas controversias. Según Teleantioquia, estuvo detenido en Estados Unidos por no cumplir con un acuerdo de cooperación relacionado con el narcotráfico.

En su entrevista de 2017, Marín Saldarriaga negó ser narcotraficante y defendió su relación con el narcotraficante conocido como El Papero, afirmando que solo eran negocios. Sin embargo, su conexión con personajes cuestionables ha dejado una sombra sobre su legado. A pesar de sus intentos de distanciarse de la criminalidad, su muerte ha reavivado el interés por su vida y sus actividades empresariales.