La inseguridad alimentaria en Venezuela se ha convertido en una emergencia silenciosa que afecta gravemente a los hogares, y ahora también se refleja en las escuelas. Muchos estudiantes llegan a clase sin haber desayunado, se desmayan en los salones y se pelean por la comida en los comedores. Mientras tanto, padres como maestros insisten en que no deben asistir a clase si no han comido al menos una vez al día. "Algunos repiten varias veces: ¿Me puede dar otra para llevarme a casa?', me dicen los niños", relató Deyanira Santos, cocinera en una escuela con 170 alumnos que llevaba tres semanas sin recibir suministros.
El colapso de los salarios, las sanciones internacionales , la inflación y la disminución de la ayuda extranjera han hecho que los alimentos básicos sean inalcanzables