En el Everest, un equipo de operadores de drones se unió esta temporada de escalada a los montañistas y guías en el campamento base. Su misión: ayudar a limpiar la cima más alta del mundo.
Toneladas de desperdicios, desde latas vacías y cilindros de gas hasta botellas, plástico y equipo de escalada desechado, han valido al Everest, que en su día fue un lugar prístino, el sombrío apodo de “el basurero más alto del mundo”.
Dos drones de carga pesada DJI FC 30 fueron enviados hasta el Campamento 1, a 6.065 metros de altura, donde ayudaron a transportar ya 300 kg de basura durante la temporada de escalada de primavera , que suele durar desde abril hasta principios de junio.
“Las únicas opciones eran helicópteros y mano de obra, sin ninguna otra alternativa”, explica Raj Bikram Maharj