El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha implementado nuevas restricciones que han generado un gran malestar en el sistema financiero. Estas medidas, anunciadas a través de la Comunicación "A" 8311, buscan controlar la liquidez de las entidades y reducir la presión sobre el dólar en un contexto electoral crucial.
La normativa, que entró en vigor el 29 de agosto, prohíbe a los bancos aumentar su posición neta negativa en moneda extranjera el último día hábil del mes. Esto significa que no podrán comprar más dólares en el mercado de contado si su descalce supera el 30% de su patrimonio neto. Esta decisión se toma en un momento clave, ya que coincide con el vencimiento de contratos de dólar futuro, lo que ha generado críticas por parte de las entidades financieras.
Los bancos argumentan que el constante cambio de reglas dificulta la planificación y genera pérdidas. En particular, la nueva regulación limita las operaciones que los bancos suelen realizar al final de cada mes, cuando buscan ajustar sus posiciones en dólares. Según estimaciones, el BCRA había vendido contratos por un total de 6.100 millones de dólares, quedando cerca del límite permitido.
El descontento de los bancos no es nuevo. Desde hace semanas, han expresado sus quejas sobre las nuevas normativas de encajes y la falta de previsibilidad en las políticas del BCRA. En reuniones recientes, los representantes del sistema financiero han manifestado su preocupación por el impacto de estas regulaciones en su operativa diaria.
La nueva normativa también establece que, a partir de diciembre, la Posición Global Neta Negativa de Moneda Extranjera deberá ser verificada diariamente, en lugar de mensualmente. Esto implica un control más estricto sobre las tenencias de dólares de los bancos, con el objetivo de evitar movimientos especulativos que puedan afectar el tipo de cambio.
El BCRA ha justificado estas medidas como una forma de dar mayor transparencia al mercado y prevenir volatilidades excesivas. Sin embargo, los bancos consideran que estas restricciones son un intento del BCRA por "maquillar" su posición vendida al final de cada mes.
La tensión entre el BCRA y las entidades financieras continúa en aumento, en un contexto donde el gobierno busca controlar el mercado cambiario y evitar una mayor devaluación del peso. Las nuevas reglas han sido recibidas con descontento, y se espera que la disputa entre el gobierno y los bancos siga desarrollándose en las próximas semanas.