La directora de una funeraria en Leeds, Inglaterra, Amie Upton, está en el centro de una polémica tras descubrirse que mantenía los cuerpos de bebés fallecidos en su casa, una situación que ha causado conmoción y fuertes críticas. Según familiares de los niños y reportes de medios, Upton llevaba los cadáveres a su vivienda en lugar de conservarlos en un establecimiento adecuado, colocándolos en cunas o sofás y haciendo que pareciesen:

“Ver dibujos animados” mientras ella les ponía la televisión o les leía cuentos.

Este método, pensado aparentemente como un cuidado personalizado, fue profundamente rechazado por los padres, quienes además denunciaron las condiciones insalubres y desordenadas del lugar.

La historia salió a la luz cuando Zoe Ward, una madre que perdió a su bebé Bleu

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