Ramiro Antonio Correa estaba acomodando botellas de gaseosa en su tienda “Las Gaviotas” cuando el estruendo de los fusiles quebró la rutina del caserío. Afuera, la vereda Nueva York —un pequeño territorio que apenas se sostiene entre trochas, río y monte— quedó atrapada en un combate entre las disidencias del Bloque Martín Villa y el Ejército . Eran las 11:40 de la mañana del domingo 24 de agosto.

En medio de esa balacera, Ramiro —el hombre que vendía víveres, cervezas y fiado a los jornaleros de paso— buscó refugio en una casa vecina junto a otros labriegos. Fue el último en salir, cuentan los testigos. Un disparo lo alcanzó. Cayó muerto.

Lo que ocurrió después se convirtió en un nuevo “florero de Llorente” del conflicto colombiano: la comunidad enfurecida rodeó a los 33 soldados qu

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