Solemos hablar con la inteligencia artificial como si fuera una persona más y, en ocasiones, le confiamos información muy personal. Sin embargo, rara vez nos detenemos a pensar qué ocurre con esas conversaciones. Hasta ahora, la norma en buena parte del sector había sido utilizarlas para entrenar modelos, salvo que el usuario se opusiera. Anthropic representaba una excepción: Claude tenía una política explícita de no emplear las conversaciones de sus clientes particulares para este fin. Esa excepción acaba de romperse. El motivo es directo y contundente: los datos son la materia prima de la IA.

Anthropic acaba de anunciar en su blog oficial una actualización de sus condiciones de servicio para consumidores y de su política de privacidad. Los usuarios de los planes Free, Pro y Max, incl

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