En un operativo histórico, las autoridades de Brasil desmantelaron un multimillonario esquema criminal por el que se estima que se lavaron cerca de 10 mil millones de dólares de actividades ilícitas. La red criminal de alcance nacional operaba mediante estaciones de servicio y plataformas financieras digitales y fue desmantelada por las autoridades brasileñas en una megaoperación que, según el presidente Lula da Silva, constituye "la mayor respuesta del Estado brasileño al crimen organizado" en su historia.
El esquema, que combinaba fraude fiscal y lavado de dinero, se extendía a lo largo de toda la cadena productiva del sector de combustibles , desde la distribución y el transporte hasta la refinación , almacenamiento y venta en estaciones de servicio, incluidas sus