El Gobierno brasileño efectuó el pasado 28 de agosto un duro golpe contra el crimen organizado. La operación se llevó a cabo para desmantelar un sofisticado esquema criminal que lavaba dinero mediante alrededor de 1000 gasolineras que gestionaron 52.000 millones de reales.
Una operación sin precedentes en Brasil
El megaoperativo, coordinado por el Ministerio de Hacienda y la Policía Federal, desmanteló un esquema criminal que habría movido cerca de 52.000 millones de reales (unos 9.500 millones de dólares) a través de unas 1.000 estaciones de servicio, distribuidas en al menos diez estados del país.
Las investigaciones apuntan a que la red estaría vinculada al Primeiro Comando da Capital (PCC), la organización criminal más poderosa de Brasil , que habría utilizado la venta de combus