Los casos de corrupción en áreas súper sensibles del Estado golpean el relato oficialista y reconfiguran el mapa político. El triángulo de hierro se reduce a una línea recta que concentra las decisiones y achata la realidad, mientras la confianza ciudadana se erosiona y crece el desencanto con el oficialismo.
La corrupción de alta magnitud no sólo se acumula en la memoria colectiva: se cristaliza, se incrusta. Cada episodio erosiona un poco más la credibilidad de la política. El caso ANDIS no compromete solo a burócratas, sino al corazón central del oficialismo y a su bandera moral. Lo que está en juego es más que un resultado electoral: es la posibilidad de sostener un pacto mínimo entre sociedad y Estado.
En política, la confianza popular es el recurso más valioso, difícil de const