Hacerle un poema al Diario de los Andes es derramar una lágrima de ternura/
es invocar desde la lejanía aquella neblina que nos dibuja la letra pura/
es sentir en lo más hondo del sentimiento esa pertenencia de amar a Trujillo.
El Diario de la cotidianidad con el caminar del silbido como queriendo atrapar la esperanza/ y surge el párrafo de los Andes envuelto en tinta, al principio, hoy lo cubre el manto de la red abriendo paso en el mundo virtual/
Es como ver la resurrección a quien le quitaron la vestimenta, papel, tinta, rotativa, espacio físico y cuerpo presente/
pero al tercer día se nos apareció con el espíritu de las letras señalando el camino para decir, aquí estamos nuevamente.
Diario de los Andes fue la María Magdalena que lavó los pies de una sociedad civil que no encontra