En la calle Obispo Rabadán se encuentra un restaurante coreano un poco especial, ya que, desde sus inicios, fusiona la comida coreana y la mediterránea . Y es que sus dueños originales, un matrimonio formado por una pareja peculiar: ella coreana y él alemán, se encargaron de que la esencia del local y sus recetas quedasen en buenas manos antes de marchar de la isla.

Arima lleva años respirando el ritmo del restaurante que hoy dirige . Antes de ser dueña, fue parte fundamental del equipo que vio nacer a Sarang, un espacio creado hace siete años y que hace solo dos,junto a Nauzet, su socio, decidieron este proyecto no podía perderse.

Llegó apenas un mes después de la apertura y permaneció cinco años trabajando codo con codo con los fundadores. Pasó con ellos la pandemia, vivió los días

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