A media tarde, cuando el sol se descuelga, la calle Triana todavía parece una vía cualquiera de Chío . Pero en cuanto asoman los primeros carros artesanales, el pueblo se despierta.

Vecinos en las aceras, niños impacientes y algún turista curioso esperan el momento en que los jóvenes suelten freno y se lancen cuesta abajo. Así comienza este fin de semana de una de las tradiciones más queridas del municipio de Guía Isora , un rito popular que hunde sus raíces en más de un siglo de historia oral y que hoy reivindica su lugar.

Según recuerdan los mayores del pueblo, el 30 de noviembre, día de San Andrés, antes se asaban castañas en cada casa y se ofrecía el vino nuevo a quien pasaba por la puerta. Las parrandas recorrían las calles y los jóvenes se lanzaban sobre tablas en las zonas de

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