Vendedores del Rastro de Santa Cruz han vuelto a expresar su disconformidad con la nueva ubicación del mercadillo dominical, trasladado en marzo a la avenida Marítima , así como por las condiciones en las que desempeñan la actividad. Según denuncian, “estamos expuestos durante largas horas al sol, la lluvia o el viento sin que se vean carpas, ni árboles ni nada de lo que nos prometió el Ayuntamiento ”.

Asimismo, se quejan de la presencia de cucarachas en las farolas o de que baldean por la mañana el suelo, lo que les impide colocar la mercancía. “Si ponemos las cajas en los muros para que no se mojen, viene el séquito del Ayuntamiento con la Policía Local y nos obliga a quitarlas”, alegan.

Otra queja se centra en que para solicitar licencia como vendedores se les exija ser autónomo

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