Por Analía Pinto (*)
Cuando quien esto escribe contaba apenas 16 o 17 años, estaba completamente enfebrecida con los Doors , más exactamente con su líder y cantante, Jim Morrison . El embelesamiento, propio de la edad, era de tal magnitud que ni bien se enteró de que existía una biografía del bello Jim, le rogó a su padre el dinero necesario para comprarla y corrió en su búsqueda. “Jim Morrison, jinete en la tormenta”, de Marcelo Gobello, le reveló no solo las maravillas y penurias del cantante de los Doors, sino también las lecturas poéticas que este frecuentaba: tres nombres refulgían allí para la poeta bisoña que yo era entonces; una auténtica tríada de la mejor poesía francesa y universal: Baudelaire, Rimbaud y Villon . Poco después, encontrándome en una librería de usados, mi

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