La guerra en Ucrania ya no es –si es que alguna vez lo fue– un conflicto regional. Es el epicentro de un reacomodamiento global que involucra a Estados Unidos, Rusia, China, Europa, Turquía, Irán, el Cáucaso, el mar Negro, el Ártico e incluso las rutas comerciales del Indo-Pacífico. Pero por debajo de la superficie militar y diplomática hay un factor que rara vez se menciona públicamente: la geología estratégica.
Ucrania es, en esencia, un tesoro subterráneo: uno de los mayores reservorios de litio, titanio, manganeso, grafito y tierras raras de Europa.
Controlar Ucrania –o influir sobre su mapa territorial– es controlar, en términos de la conectografía, una parte crítica de las cadenas de suministro del siglo XXI. Y todos los actores relevantes lo saben: Washington, Bruselas, Beijing, M

Perfil Internacional

Noticias de Argentina
Diario Popular
El Destape Política
Newsweek Top
The List
AlterNet
The Danville Register & Bee Politics
ABC 7 Chicago Sports