Durante décadas, el consejo médico fue casi universal: si tienes palpitaciones, evita el café. La cafeína —se decía— estimulaba el sistema nervioso y podía desencadenar arritmias, especialmente en personas con antecedentes cardíacos. Pero un nuevo estudio realizado por la Universidad de California en San Francisco (UCSF) está desafiando de forma contundente esta creencia profundamente arraigada.
La investigación, que contó con la participación de cientos de voluntarios monitoreados mediante dispositivos portátiles de alta precisión , analizó en tiempo real cómo el consumo habitual de café influía en el ritmo cardíaco, la variabilidad del pulso y la presencia de arritmias benignas.
Contra toda expectativa, los resultados mostraron que no existe una correlación significativa entre el consumo moderado de café y un aumento de arritmias. En algunos casos, incluso se observó una ligera tendencia a un ritmo más estable.
«Nos quedamos asombrados», afirmó uno de los cardiólogos líderes del estudio. «Esperábamos cierto incremento en las irregularidades del ritmo, pero los datos fueron sorprendentemente claros».
Un mito con décadas de historia
La relación entre el café y los problemas cardíacos se estableció hace más de medio siglo, en una época en que los estudios eran menos rigurosos y solían basarse en observaciones aisladas o muestras muy pequeñas. Con el tiempo, la recomendación se convirtió en una especie de dogma médico.
Sin embargo, el nuevo análisis, respaldado por metodologías modernas y tecnologías de registro continuo, sugiere que la restricción generalizada del café —al menos en personas sin patologías cardíacas específicas— podría no tener fundamento sólido.
¿Debe la gente cambiar su consumo de café?
Los investigadores son prudentes. No recomiendan que las personas con arritmias graves o condiciones cardíacas complejas modifiquen su dieta sin supervisión médica . Pero sí consideran que el estudio abre la puerta a una conversación más matizada.
«No se trata de recetar café», aclaró la UCSF. «Se trata de derribar mitos y basarnos en datos reales, no en suposiciones heredadas».
Otros beneficios observados
El estudio también corroboró beneficios ya conocidos del consumo moderado de café:
- Mayor nivel de alerta y concentración.
- Potencial reducción del riesgo de ciertos tipos de diabetes.
- Posibles efectos antioxidantes.
Si bien estos no son el foco principal del análisis, los investigadores señalan que revisar prejuicios infundados podría permitir a muchas personas disfrutar del café sin miedo injustificado.
Este estudio es un recordatorio contundente de que incluso las creencias médicas más arraigadas deben revisarse a la luz de nuevas evidencias. Para muchos amantes del café, la noticia es un alivio inesperado. Y para la comunidad científica, una señal de que la relación entre la cafeína y la salud cardiovascular es mucho más compleja —y menos alarmante— de lo que se pensaba.

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