CIUDAD DE MÉXICO — La historia de la fundación de Tenochtitlan, un relato que ha perdurado a lo largo de los siglos, se presenta en una nueva exhibición en la capital mexicana. La muestra, titulada “Un escudo, un emblema, un símbolo de identidad”, estará abierta al público hasta el 15 de diciembre en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Esta exhibición es parte de las conmemoraciones por los 700 años de la fundación de la antigua ciudad mexica.
La exposición se centra en la evolución de la emblemática imagen de un águila devorando a una serpiente sobre un nopal. Durante la inauguración, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó la importancia de Tenochtitlan, afirmando que “reconocer a Tenochtitlan no es hablar de un pasado muerto; es, por el contrario, hablar del pulso vivo que late bajo nuestra ciudad capital”.
El Antiguo Palacio del Ayuntamiento, sede del gobierno de la Ciudad de México, fue construido por el conquistador español Hernán Cortés en 1522, utilizando rocas de sitios sagrados mexicas. Este edificio ha sido testigo de siglos de historia y simbolismo, lo que lo convierte en un lugar significativo para la exhibición. Mariana Gómez Godoy, Directora General de Patrimonio de la Ciudad de México, comentó que la muestra en este espacio “es reconocer la historia de quienes lo habitaron y cómo sus transformaciones siguen dialogando con la identidad de la Ciudad de México”.
El mito fundacional de Tenochtitlan, que varía según las fuentes, ha sido objeto de estudio por expertos como el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma. Este investigador sugiere que la leyenda es una reinterpretación simbólica de hechos históricos. Según el Museo Templo Mayor, el relato de la fundación se ha preservado entre las comunidades prehispánicas como parte de su tradición. El dios solar Huitzilopochtli ordenó a los mexicas dejar Aztlán y buscar un águila sobre un nopal devorando una serpiente, lo que llevó a la fundación de Tenochtitlan en 1325.
La exhibición también explora cómo la imagen del águila y el nopal se convirtió en un símbolo nacional. Desde su adopción como escudo de la ciudad por el emperador Carlos V en 1523, hasta su uso por órdenes religiosas durante la evangelización de comunidades indígenas, la iconografía ha evolucionado. La curadora Guadalupe Lozada explicó que la serpiente fue incorporada más tarde por los jesuitas, consolidando el emblema como símbolo de identidad de la ciudad y extendiéndose a toda la Nueva España.
Hoy en día, el emblema puede observarse en la fachada de la catedral de Ciudad de México y en varias capillas, testificando la fuerza de la cultura mexica a lo largo de la historia. La exhibición invita a los visitantes a reflexionar sobre la rica herencia cultural que sigue viva en la actualidad.

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