Ciudad de México.- "Anoche tuve en mis brazos a una mujer casada". Esa declaración, que en labios de cualquier hombre habría causado revuelo, sacudió tremendamente a quienes la escucharon, pues tales palabras las dijo nada menos que el Obispo de la diócesis de San Guirlando. ¿Cómo las dijo, dónde y cuándo? Responderé a esas preguntas, aunque no sea en ese orden. El jerarca pronunció esas palabras el domingo último, en la misa de 12, desde el púlpito de la catedral. Habló así: "Hermanas y hermanos míos. Quiero decirles que anoche tuve en mis brazos a una mujer casada". Un alarmado murmullo de estupefacción cundió por el templo. Tras una pausa continuó Su Excelencia: "¿Saben quién es esa mujer? Les diré la respuesta, amados hermanos y hermanas mías. ¡Es mi mamá, a la que abracé con cariño fi
Reacomodo por conveniencia
El Diario de Juárez11/29
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