El candidato de Vox en Extremadura , Óscar Fernández (Cáceres, 1975), se muestra optimista de cara al resultado que la formación podría alcanzar en las elecciones anticipadas que se celebrarán en esta comunidad el próximo 21 de diciembre. Según el último barómetro del CIS, la formación de Santiago Abascal doblaría el número de escaños en el Parlamento regional, alcanzando entre 10 y 12 diputados.

El cacereño considera clave la presencia que el líder de su formación, Santiago Abascal,  está teniendo a pie de calle y señala que Extremadura será « el inicio de un cambio en España» de cara a unas próximas elecciones generales, apuntando a un significante trasvase de votos del PSOE a Vox.

OKDIARIO entrevista a Fernández en plena precampaña. El diputado ha sido portavoz del grupo parlamentario en la Asamblea de Extremadura esta legislatura y releva ahora al senador Ángel Pelayo como candidato.

La principal prioridad de Vox en Extremadura es la defensa del campo. Fernández critica que las políticas europeas del Pacto Verde y la Agenda 2030 están forzando al exilio a las generaciones más jóvenes y culpa al «bipartidismo» del PP y el PSOE por pactarlas en Bruselas.

Además, trata de concienciar que la pervivencia de la central nuclear de Almaraz no sólo es importante para Extremadura -su principal industria–, sino para España, al significar  el 7% de la energía que se consume.

«Extremadura será el inicio del cambio»

PREGUNTA.– ¿Cómo se percibe en Extremadura el protagonismo que está teniendo Santiago Abascal? Quienes les critican lo ven como una tutela de Bambú…

RESPUESTA.– Para nosotros es un honor que Santiago Abascal se vuelque como se está volcando y como lo va a hacer. Nuestro líder es mucho más que el presidente del partido, es la persona llamada a cambiar España y vamos a empezar por Extremadura. Esto no va de personas, sino de proyecto y él lo encarna.

P.– ¿Es consciente de la trascendencia que tienen estas elecciones en clave nacional?

R.– Aquí comienza un ciclo de elecciones que tiene que cambiar el Gobierno nacional. Por primera vez España mira a Extremadura, en este caso como inicio de ese cambio. Estamos convencidos de que va a ser un espaldarazo a Vox con mucho mayor representación de hace dos años y medio.

P.– De cara a los resultados, ustedes se han mostrado muy duros con el PP. A María Guardiola le dijeron que tendrá que pasar por el aro y, si no, están dispuestos a repetir elecciones. ¿De qué manera eso puede afectar a que el ciudadano vea que ustedes no tienen voluntad de acuerdos?

R.– Quien ha hecho pasar por el aro a los extremeños han sido María Guardiola, optando por convocar unas elecciones –que nos van acostar 7 millones de euros–, pudiendo haber llegado a un acuerdo con Vox, como sí han llegado sus compañeros en otras regiones de España.

Nosotros vamos a defender lo mismo que hemos defendido durante toda la legislatura. Somos previsibles. Si la señora Guardiola quiere llegar a un acuerdo con nosotros, no se va a llevar ninguna sorpresa. Vamos a poner encima de la mesa exactamente lo mismo para intentar negociar unos presupuestos que rechazó y que hubieran dado lugar a un gobierno estable.

P.– ¿En qué ha cambiado Vox desde que llegaron a gobernar y salieron del Ejecutivo extremeño?

R.– Vox defiende los mismos principios. La única diferencia que hay es que nosotros ya conocemos al PP y sabemos quién es la señora Guardiola. Nosotros no salimos de ningún lado, nos echaron cuando Guardiola pactó con Pedro Sánchez…

P.– La señora Guardiola no pactó con Pedro Sánchez…

R.– Voy a ir a los hechos. Pactó con el Gobierno de Pedro Sánchez la distribución de menores de MENAS, incluso en Extremadura. Por lo tanto, sí pactó con él. Pero digo más. Guardiola ha pactado con el PSOE del imputado Gallardo, tanto los presupuestos de la Diputación de Cáceres del año 2025, como del 2026.

El año pasado, el PP hizo un pacto público con el PSOE para los presupuestos de la Junta de Extremadura, aunque luego por unas enmiendas no se llegaron a presentar.

Hace un mes y medio, propusimos 200 medidas de cambio real en Extremadura para aprobar esos presupuestos, pero el PP no sólo las rechazó, sino que volvió a insultarnos diciendo públicamente que su gobierno seguían negociando con el PSOE. Los hechos demuestran que Guardiola está mucho más cerca del PSOE que de Vox.

La prioridad de Vox: el campo

P.– En caso usted de que usted fuera fuera elegido para liderar Extremadura, ¿qué es lo primero que haría?

R.– Lo más importante para Extremadura es un rechazo frontal a las políticas del Pacto Verde y de la Agenda 2030. Extremadura es una región eminentemente agrícola y ganadera, con muy poca industria.

Lo que necesitamos es la protección a nuestros ganaderos y al campo. Las políticas de Bruselas lo están machacando. Un ejemplo práctico es la competencia desleal de países terceros, como el tomate marroquí, o al tabaco extremeño, la miel. Estamos como hace 40 a 50 años, exportando lo más precioso que tenemos, nuestra juventud.

Vox candidato Extremadura, Óscar Fernández

P.– ¿Y qué sucede con Tierra de Barros? Esta semana Vox ha propuesto en el Congreso una iniciativa en materia de regadío que ha sido rechazada por la izquierda. Es algo que lleva 20 años en un cajón y que era responsabilidad de ustedes cuando tuvieron la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural.

R.- Cuando estuvimos en el Gobierno, ante la negativa del PP a que el proyecto siguiese adelante, amenazamos con salir si no se dotaba de fondos propios de la Junta de Extremadura.

Son miles de hectáreas en la zona de Almendralejo, que poniendo regadío se crea riqueza, trabajo y se fija población en ese mundo rural que está tan abandonado por los políticos. Nosotros creemos que el sector agrícola en Extremadura debe ser pujante y se debe seguir apostando por él.

La central nuclear de Almaraz para España

P.– ¿Qué supone la central nuclear de Almaraz para Extremadura? El PSOE parece que modera su postura… Ustedes hicieron una campaña la semana pasada advirtiendo de los efectos del cierre de la central nuclear.

R.– Almaraz es la industria más importante de Extremadura. Supone 4.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos y sueldos por encima de la media. La central genera riqueza y fija población en toda la zona del Campo Arañuelo.

Además no sólo es importante Almaraz para Extremadura sino a nivel nacional. El 7% de la energía eléctrica que se consume en España la produce Almaraz. Es decir, 4 millones de hogares españoles consumen la energía eléctrica que produce y mantiene una estabilidad en el sistema que no ofrecen otras fuentes de energía.

El PSOE y la izquierda quiere cerrarla por razones ideológicas. Los socialistas han votado en contra del mantenimiento de la central nuclear. Ahora dicen lo contrario porque creen que le es rentable, pero ya no engañan a nadie.

También el PP ha sostenido en Bruselas la demonización de la energía nuclear y, por tanto, de Almaraz a través de su fanatismo climático. El que cerró la central nuclear de Garoña fue el PP. Cuando nosotros hemos una iniciativa para eliminar la ecotasa –un impuesto regional que grava a la central nuclear– los populares lo ha vetado con la izquierda. Ahora al calor de las encuestas cambian….

P.– Pero Alberto Núñez Feijóo ha prometido que Almaraz no se va a cerrar…

R.– También prometió Rajoy que iba a bajar los impuestos y los subió. Entre otras cosas, el IVA del 18 al 21%.Lo que digan los líderes del Partido Popular lo dejamos en entredicho.

P.– ¿El mayor terrateniente de Extremadura son los pájaros?

R.– Hoy Extremadura tiene miles de hectáreas de zona Zepa (Zona Especial de Protección de Aves) que están lastrando los usos habituales de las tareas agrícolas y ganaderas.

¿Para qué? El objetivo es mantener el ecosistema de una serie de de pájaros. Hay un artículo muy interesante que dice que el mayor terrateniente de la provincia de Cáceres es una avutarda. En el año 2014 nació un pollo de avutarda. Es un sinsentido.

P.– Pero eso depende de Bruselas…

R.– Efectivamente, depende del PP y del PSOE, que son los que mantienen las políticas de Bruselas y cogobiernan.

Vox a la caza del voto del PSOE

P.– Ustedes arremeten contra el PP, pero también contra el PSOE del candidato imputado Miguel Ángel Gallardo. Advierten a Sánchez que va a haber un trasvase importante de votos socialistas a Vox. ¿En qué se basan? ¿Por qué tienen esa certeza?

R.– Nosotros pisamos mucho la calle y nos lo dicen. Lo escuchamos en Coria, una ciudad de 12.000 habitantes. Un concejal y un ex alcalde socialista dijeron abiertamente a Santiago Abascal que iban a votar a Vox. Ni son los primeros y ni los últimos. Los ciudadanos se van dando cuenta de la estafa del bipartidismo porque no notan un cambio real en su vida. Nosotros defendemos el día a día de la gente.

P.– En Extremadura hay gente que acude a sus convocatorias con cierta precaución. Denuncian el espíritu caciquil y señalan que si los ven en un evento de Vox pueden tener consecuencias en su trabajo.

R.– Ese es el régimen socialista extremeño al que el PP no se ha querido enfrentar. Pero hay esperanza, porque ese régimen se está desmoronando cada vez que la gente acude a nuestros actos.

Para la gente es un regalo que Santiago Abascal visite nuestros pueblos, lo ven como alguien cercano y les da tanta confianza de poder expresar con libertad su opción política. El primer paso va a ser el día 21 de diciembre. Estoy absolutamente convencido.