Wilmar Roldán nació en Amalfí en 1980 y vivió hasta su adolescencia en Remedios, es decir, dos de los pueblos más violentos por esa época en Colombia. Cuando con 14 años empezó a ser árbitro, y le tocó lidiar con un paramilitar que le ofreció plata o plomo, llegó a la conclusión de que si había superado ese reto, el de Pato contra Zaragoza, sin dejar su vida ni su honra en el camino, estaba listo para pitar cualquier partido que se le atravesara: hasta una final de Copa Libertadores.
A Remedios lo lleva tatuado en su piel. El libro con su autobiografía que acaba de salir a las librerías se llama Silbato de Oro, por el instrumento que utiliza en los partidos que fue elaborado con oro sacado de las minas de Remedios. Ese pueblo del nordeste de Antioquia, que no suele tener sosiego, le for

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