Cumplir años no es solo un rito personal: también es una oportunidad para mirar hacia atrás y medir la coherencia entre lo que uno dice y lo que uno hace. Hoy llego a los 51, y en ese repaso inevitable encuentro una satisfacción que quiero compartir públicamente: más de veinte años de ejercicio profesional en mi ciudad sin una sola objeción, y nueve años ocupando cargos públicos sin que ningún organismo de control haya formulado cargos en mi contra. Nueve años, cero señalamientos. No es un detalle menor. Me gustaría saber cuántos pueden afirmar lo mismo con documentos y auditorías a la vista.

No se trata de soberbia personal; se trata de transparencia. Esa palabra que muchos enarbolan en campaña, pero que pocos sostienen en la gestión. La transparencia no se declama: se practica. Y se pru

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