Karlos Arguiñano lleva décadas cocinando delante de las cámaras y compartiendo lecciones que van más allá de una receta o un truco de cocina. Recientemente, ha revelado un hábito a la hora de cenar que, según afirma, la mayoría de españoles hace mal. Un error que él «no perdona»: comer pan por la noche . La razón es que el cuerpo no funciona de la misma manera a todas horas: «por la mañana lo quemas, por la noche lo acumulas», afirma. Y no le falta razón: el metabolismo se vuelve más lento conforme avanza el día y la actividad disminuye. Después de cenar, la mayoría nos tumbamos en el sofá o nos vamos directamente a dormir, y el gasto energético cae en picado.
El pan es un alimento indispensable en los hogares, presente en todas las comidas del día: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Sin embargo, la advertencia de Arguiñano es clara: «por la noche ni tocarlo». El pan (sobre todo el pan blanco tradicional) es un alimento rico en carbohidratos. No es «azúcar», pero sí se convierte rápidamente en glucosa durante la digestión. Esto no es malo en sí mismo; de hecho, es una fuente de energía excelente para el desayuno o un almuerzo activo. Pero por la noche, cuando ya no vamos a utilizar esa energía, el organismo tiende a almacenarla .
El error a la hora de cenar del que advierte Karlos Arguiñano
@karguinano Hola amigos, hoy me apetecía encender el horno y traeros una receta rica, sencilla y muy resultona: unas berenjenas rellenas de atún al horno que quedan de maravilla. Son de esas preparaciones que siempre triunfan en la mesa… .y no tienen ninguna complicación. 📝 Ingredientes: 2 berenjenas grandes 200 g de atún en conserva 1 cebolleta 1 pimiento rojo 200 ml de salsa de tomate 2 cucharadas de pan rallado Aceite de oliva virgen extra Sal Perejil Quedan jugosas, sabrosas y perfectas para una comida casera de diez. Te dejo aquí la receta paso a paso.👇 #BerenjenasRellenas #CocinaFácil ♬ sonido original – Karlos Arguiñano
Asimismo, el cocinero vasco señala que en España mucha gente convierte la cena en la comida más abundante del día . Sin embargo, es un error, ya que cenar mucho, especialmente alimentos ricos en grasas, obliga al cuerpo a trabajar cuando debería descansar y, por ende, perjudica el descanso. En este contexto, Arguiñano es partidario de cenas sencillas: sopas suaves, pescados, verduras y platos ligeros.
El chef reconoce que adora el pan, que ha vivido la cultura del pan desde niño y que, como buen vasco, lo ha tenido siempre en la mesa. Ahora bien, disfrutar de la comida no es solo cuestión de sabor, sino de saber cuándo y cómo comer lo que a uno le gusta. Y para él, el pan sigue siendo protagonista, pero en otros momentos del día. En el desayuno, asegura, es insustituible. En el almuerzo, combina de maravilla con sopas, salsas y platos tradicionales. Pero en la cena debe quedar fuera de juego.
Arguiñano ha defendido en más de una ocasión que la cocina es cultura, pero también autocuidado . No se trata de imponer dietas estrictas ni prohibiciones, sino de actuar con sensatez. Y esa sensatez, aplicada a la hora de cenar, implica:
- Elegir alimentos fáciles de digerir.
- Moderar las cantidades.
- Evitar excesos de grasas, fritos o carbohidratos muy saciantes.
- No comer simplemente por inercia o costumbre, sino por necesidad.
Horario de las comidas y metabolismo
«En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que el metabolismo no depende únicamente de los alimentos que ingerimos, sino también del momento del día en que lo hacemos. Esta relación entre horarios de comida y funcionamiento interno se conoce como crononutrición. El cuerpo humano sigue ritmos circadianos de unas 24 horas, regulados por genes como CLOCK, BMAL1, PER y CRY, que coordinan procesos esenciales. Mientras que la luz marca el ritmo del reloj central situado en el hipotálamo, la alimentación sincroniza los relojes periféricos presentes en órganos como el hígado, el intestino o el tejido adiposo.
Cuando se come a horas irregulares o durante la noche, estos relojes pueden desajustarse, aumentando el riesgo de alteraciones metabólicas. Estudios recientes confirman que las comidas tardías reducen la tolerancia a la glucosa, elevan la resistencia a la insulina y empeoran los perfiles lipídicos. En cambio, desayunar temprano y cenar antes del anochecer favorece la oxidación de glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la inflamación. Además, la termogénesis inducida por los alimentos es mayor por la mañana, lo que implica un gasto energético superior.
Las hormonas también juegan un papel importante: el cortisol, más alto al amanecer, facilita la movilización de energía, mientras que la melatonina, elevada por la noche, dificulta el metabolismo de la glucosa. Incluso la microbiota intestinal sigue ritmos diarios, y comer tarde puede afectar su diversidad y funciones. Ajustar la alimentación al ritmo biológico puede mejorar la salud metabólica y prevenir enfermedades crónicas», explica OverGenes.

OKDIARIO Estados Unidos
The List
Crooks and Liars
The Daily Beast
NFL Tampa Bay Buccaneers
Insider