Las banderas de Líbano, el Vaticano y de la milicia chií Hizbulah dieron la bienvenida al Papa León XIV en los suburbios del sur de Beirut. La comitiva atravesó los edificios en ruinas de Dahiye en su camino desde el aeropuerto al palacio presidencial, donde el líder religioso mantiene en estos momentos un encuentro con la cúpula política libanesa.

“Estamos muy emocionados, tanto musulmanes como cristianos, como hermanos. Estamos aquí para mostrar que Líbano es para todos”, asegura a La Vanguardia Faiz, un joven chií de 29 años.

Pide a León XIV que visite el sur, donde el conflicto librado con Israel el pasado año arrasó pueblos enteros, y donde se producen ataques aéreos a diario. “Debe ver lo que están haciendo allí, matando y bombardeando todos los días desde que terminó la guerra.

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