Redacción.- Max Verstappen volvió a demostrar por qué es uno de los pilotos más letales de la parrilla. El neerlandés de Red Bull se impuso en el Gran Premio de Catar con una ejecución estratégica quirúrgica que dinamitó el tramo final del Mundial de Fórmula 1 y puso bajo fuego directo a McLaren, que parecía tener encaminado el título.

“Ahora todo es posible”, resumió un Verstappen visiblemente satisfecho tras la carrera. Y es que Lusail le ofreció exactamente lo que necesitaba: una oportunidad para revivir el campeonato… y la aprovechó sin titubeos.

La jugada que cambió todo

La carrera dio un giro total en la vuelta 7, cuando el accidente entre Nico Hulkenberg y Pierre Gasly obligó a desplegar el safety car. Red Bull no vaciló y llamó a Verstappen a boxes. McLaren, en cambio, mantuvo a

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