Después de más de tres décadas siendo uno de los rostros más respetados de la información en España, Ana Blanco decidió cerrar una etapa histórica. Su despedida definitiva llegó a principios de 2025, cuando presentó su último programa de Informe Semanal . Desde entonces, silencio absoluto… hasta ahora. Su reciente reaparición pública —para acompañar a su amigo y compañero Jesús Álvarez— ha permitido confirmar lo que ya era un secreto a voces: la periodista vive retirada en Cantabria , donde ha encontrado una vida tranquila, discreta y plenamente alejada del ritmo vertiginoso de Madrid.
Cantabria, su refugio elegido: paz, naturaleza y anonimato
Blanco, de 64 años, ha cambiado para siempre las redacciones de Torrespaña por el verde intenso del valle del Asón , una de las zonas más serenas y rurales de Cantabria. Allí, en un pequeño municipio de menos de 2.000 habitantes, lleva meses instalada junto a su marido, el periodista y experto en información económica Juan Carlos Bolland .
Según vecinos citados por medios nacionales, la pareja reside en «un chalé de una planta, con parcela, pero sin ostentación», rodeado de prados, rías y caminos rurales. Un paisaje típico del oriente cántabro donde la naturaleza marca el ritmo de los días: senderos entre colinas, aves sobrevolando las marismas y silencio, mucho silencio.
Quienes los han visto confirman algo que encaja por completo con la personalidad pública de Blanco:
«Están muy felices. Pasean, leen, disfrutan de la gastronomía y de una vida tranquila» .
Una vida discreta, como siempre deseó
La presentadora nunca fue una figura mediática más allá de su trabajo. No acudía a eventos, no se movía en círculos de famosos y mantuvo siempre su vida privada en un estricto segundo plano . Tampoco tiene redes sociales activas, lo que ha contribuido a blindar su intimidad durante años.
Ese carácter reservado ha hecho que su nueva vida en Cantabria pase prácticamente desapercibida. Quienes la conocen aseguran que buscaba justo esto:
un lugar donde seguir siendo Ana Blanco, pero sin focos, sin ruido y sin cámaras.
Por qué Cantabria encaja con Ana Blanco
La periodista bilbaína ya tenía una vinculación personal con la región desde hace años, especialmente con Laredo , donde pasaba parte de su tiempo libre. Pero ahora ha apostado por un entorno aún más tranquilo:
un valle abrazado por montañas y cerca de uno de los tesoros naturales más importantes del norte, la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel .
A media hora, además, tiene Santander , cuando quiere disfrutar de servicios urbanos, cultura o simplemente pasear por la bahía.
El entorno en el que vive —verde, silencioso y de vida pausada— refleja exactamente lo que ha sido siempre su sello profesional: sobriedad, serenidad y naturalidad .
Cantabria, tierra de acogida para quienes buscan otra vida
La historia de Ana Blanco no es una excepción. En los últimos años, Cantabria se ha convertido en refugio para muchos profesionales que buscan un ritmo vital más humano , lejos del ruido de las grandes ciudades.
La mezcla de paisaje, mar, montaña, seguridad, gastronomía y pueblos pequeños con identidad propia la han convertido en un destino perfecto para quien desea empezar una segunda vida sin renunciar a la calidad.

ALERTA El Diario de Cantabria
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