Cada 1 de diciembre el mundo se detiene para reflexionar sobre el SIDA, una condición que, pese a más de cuarenta años de avances científicos, sigue representando un reto profundo para la salud pública y la garantía de derechos humanos. En Colombia, esta conmemoración vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer la prevención, asegurar un acceso real y oportuno a los tratamientos y combatir las persistentes barreras de estigma y discriminación que todavía enfrentan miles de personas. Aunque el país ha logrado progresos importantes en materia de diagnóstico y atención, aún queda un largo camino para cerrar brechas que afectan con mayor intensidad a poblaciones jóvenes, diversas y en vulnerabilidad social.

Según el más reciente consolidado de la Cuenta de Alto Costo, hasta el 31

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