Exempleados del laboratorio Ramallo , propiedad de Ariel García Furfaro , principal acusado en la causa por el fentanilo contaminado , rompieron el silencio y describieron en detalle las condiciones precarias e insalubres en las que debían trabajar . En una entrevista televisiva, relataron situaciones que reflejan un nivel alarmante de negligencia y descontrol dentro de la planta.
Una de las trabajadoras explicó que eran muy pocas las ocasiones en que les entregaban guantes y que la protección era prácticamente nula. «Solo teníamos el ambo. Una vez manipulé una ampolla de fentanilo y me broté todo el cuerpo «, recordó con indignación. Otra exempleada contó que soportaban temperaturas extremas: «En la parte de las máquinas no había aire y hacían 42 grados. El calor era in