La Audiencia Nacional negó la extradición del bloguero bolsonarista Oswaldo Eustáquio, a quien Brasil acusa de intentar abolir el Estado democrático de derecho

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El 12 de diciembre de 2022, unas horas después de que Luiz Inácio Lula da Silva recibiera su diploma oficial como nuevo presidente de la república, un grupo de militantes bolsonaristas intentó invadir la sede de la Policía Federal en Brasilia (PF) e incendió cuatro coches y un autobús. Mientras la imagen de un autobús en llamas a punto de caerse de un viaducto se viralizaba en televisión y redes sociales, el bloguero Oswaldo Eustáquio se refugiaba en el Palacio de Alvorada de Brasilia, residencia oficial del presidente, junto a sus socios del canal Hipócritas de YouTube para evitar ser detenidos. Jair Bolsonaro, todavía presidente del país, permitió su entrada.

Un día antes, el Partido de los Trabalhadores de Lula acudió a la Justicia contra el canal Hipócritas por la divulgación de un vídeo en el que se sugería asesinar a Lula. Unos días después de los altercados de Brasilia, Alexandre de Moraes, juez del Tribunal Supremo (STF), emitió un mandato de prisión contra Oswaldo Eustáquio por su participación en la “escalada golpista” acontecida desde el triunfo electoral de Lula el 30 de octubre de 2022. El 24 de diciembre tuvo lugar un ataque terrorista frustrado que pretendía volar un camión con explosivos cerca del aeropuerto de Brasilia. Los tres acusados del atentado eran íntimos de Eustáquio.

Aunque no existen pruebas públicas de la participación directa de Eustáquio en los altercados del 12 de de diciembre de 2022 y del atentado terrorista de Brasilia, la participación del influenciador en la escalada golpista y en los actos antidemocráticos del 8 de enero de 2023 está documentada en sus propios perfiles en redes sociales.

Tras el asalto a la plaza de los Tres Poderes de Brasilia el 8 de enero de 2023, Eustáquio, ya fuera del país, se enorgulleció de financiar a 180 abogados para defender a los acusados de golpismo. En algún momento indefinido del primer semestre de 2023, Eustáquio se estableció en España

Tras la derrota de Bolsonaro, Eustáquio arremetió contra la democracia y el Supremo, alentó a la rebelión, participó en la organización de las acampadas golpistas enfrente de los cuarteles del Ejército y en el cerco ilegal del hotel donde se hospedaba Lula temporalmente. Alentó incluso a las masas a impedir la toma de posesión de Lula. El 30 de noviembre de 2022, Eustáquio participó en una audiencia en el Senado que arremetió contra el resultado electoral y el Supremo. A su lado estaba George Washington de Oliveira Sousa, involucrado en el atentado de Brasilia. Tras el asalto a la plaza de los Tres Poderes de Brasilia el 8 de enero de 2023, Eustáquio, ya forajido del país, se enorgulleció de financiar a 180 abogados para defender a los acusados de golpismo. En algún momento indefinido del primer semestre de 2023, Eustáquio se estableció en España.

La negativa de extradición de Oswaldo Eustáquio por parte de la Audiencia Nacional de España ha provocado sorpresa en Brasil. Mientras la extrema derecha brasileña usa el hecho para redondear la narrativa de “persecución política”, fuentes jurídicas y periodísticas consultadas por elDiario.es ponen en tela de juicio la decisión de la justicia española. “España es extremamente celosa en la defensa de su democracia. Tiene que entender que otros países hagan lo mismo. La democracia es un derecho humano”, afirma el jurista brasileño Pedro Serrano en conversación telefónica. La negativa de extradición podría provocar que Oswaldo Eustáquio huya de la justicia brasileña, ya que ha recibido un visado periodístico para residir en Estados Unidos, según informa CNN.

Argumento jurídico

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de España negó la solicitud de extradición contra Oswaldo Eustaquio Filho emitida por las autoridades de la República Federativa de Brasil el pasado 14 de abril. A pesar de que Oswaldo Eustáquio está acusado en Brasil de delitos graves –abolición violenta del Estado democrático de derecho, intento de golpe de Estado, obstrucción de investigación de organización criminal, incitación al delito, corrupción de menores y divulgación de datos protegidos–, la Audiencia Nacional declaró improcedente la extradicción.

En primer lugar, el auto recoge que el Ministerio Fiscal de España y la defensa del acusado sostienen que “no son punibles en nuestro ordenamiento jurídico los hechos por los que se formula la solicitud de extradición y que están amparados por el derecho fundamental a la libertad de expresión”. Marta Muñoz de Morales, catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Castilla la Mancha, en declaraciones a elDiario.es, resalta cierta confusión en el proceso.

La audiencia, en palabras de la catedrática, apenas niega la extradicción vinculada a la divulgación ilegal de información personal de un comisario de la Policía Federal, algo que en España “es un delito menor”. El auto informa que no se solicita la extradición por hechos ocurridos entre julio y septiembre de 2021 y en 2022. El Supremo brasileño no ha facilitado al elDiario.es la solicitud oficial, que tiene carácter confidencial.

Por otro lado, el auto argumenta la inexistencia de doble imputación en algunos delitos. “En nuestro ordenamiento jurídico no existe la Abolición del Estado Democrático de Derecho, pero sí el de rebelión (artículo 472 del Código Penal) y el de desórdenes públicos graves (artículo 557, introducido tras la destipificación del delito de sedición en 2022). Por menos de lo que se le acusa en Brasil a Eustáquio se está persiguiendo a Carles Puigdemont y otros independentistas catalanes por sedición y terrorismo”, asegura Marta Muñoz Morales.

Eustáquio fue detenido por primera vez en junio 2020 por determinación de Alexandre de Moraes por haber pedido el cierre del Congreso e intervención militar, detención vinculada a las “investigación de los actos antidemocráticos”. En julio de aquel año, tras el fin de la prisión temporal, el Tribunal Supremo prohibió a Eustáquio usar redes sociales, viajar sin autorización y participar en manifestaciones; restricciones que incumplió. Por ello, se decretó su prisión domiciliar y el uso de tobillera electrónica.

En julio de 2021, la Policía Federal (PF) incluyó a Eustáquio en su investigación sobre las “milicias digitales”, una “organización criminal que usaba internet para atacar las instituciones democráticas”. El 7 de septiembre de 2021, tras su participación en manifestaciones del día de la independencia de Brasil llenas de consignas antidemocráticas, fue emitido un nuevo mandato de prisión. Eustáquio, que su exmujer Sandra Eustáquio describe como un fanático ultraderechista que prefirió “salvar al bolsonarismo a salvar el matrimonio”, continuaba atacando en sus redes sociales las instituciones democráticas. Por si fuera poco, la comisión de investigación de la COVID en el Senado brasileño incluyó a Eustáquio como sospechoso de haber “difundido fake news, contenido negacionista y antivacunas”.

Eustáquio, que acumula tres mandatos de prisión, huyó a Paraguay, donde también estuvo involucrado en escándalos de fake news, como reveló la serie Mercenarios Digitales, del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP). “Lo que llama la atención es que la Audiencia diga....no tenemos información suficiente... Con un poco de voluntad, si falta información, solicitas información adicional”, matiza Marta Muñoz Morales.

Límites de la libertad de expresión

El abogado criminalista brasileño Antonio Carlos de Almeida, en declaraciones a este medio, argumenta que no procede usar la libertad de expresión para justificar una negativa de extradición como la de Oswaldo Eustáquio: “La libertad de expresión tiene límites. Ejercer la libertad de expresión para defender la dictadura es incompatible”.