San Ramón Nonato se conmemora el 31 de agosto en el ámbito católico. Su historia es notable y lo convierte en un intercesor especial para madres y recién nacidos. Nació en Cataluña en 1204 de una manera extraordinaria: su madre falleció durante el parto y él fue rescatado mediante una cesárea. Por esta razón, recibió el nombre de "Nonato", que en latín significa "no nacido".

Se unió a la Orden de la Merced, dedicando su vida a la liberación de cautivos cristianos en el norte de África. En ocasiones, cuando no había rescate disponible, él mismo se ofrecía como rehén, sufriendo terribles torturas, como que le colocaran un candado en la boca. La Iglesia lo venera como el patrono de parturientas, embarazadas, parteras y recién nacidos.

El 31 de agosto, su figura se recuerda junto a otros santos y beatos. Su devoción se ha extendido desde Cataluña hasta América Latina, donde muchas madres invocan su protección al esperar un hijo o durante el parto.

La oración a San Ramón Nonato es una súplica que muchas mujeres recitan en busca de consuelo. La plegaria dice: "A vos, oh glorioso protector, ¡bendí el hijo que llevo en mi seno! Protegedme a mí y al hijo de mis entrañas ahora y durante el parto que se aproxima. Os prometo educarlo según las leyes y mandamientos de Dios. Amén." Esta oración refleja la fe y la esperanza de quienes buscan en San Ramón Nonato un protector durante el nacimiento y en la vida familiar.