México atraviesa una de las etapas más difíciles de su historia reciente. Lo que alguna vez fue una aspiración colectiva de justicia, prosperidad y respeto a la dignidad humana, hoy parece desvanecerse entre decisiones gubernamentales que han debilitado nuestras instituciones, fracturado nuestras garantías y erosionado la confianza de un país entero. La destrucción de los derechos humanos y del Estado de derecho no es una percepción exagerada: es una realidad que se vive en las calles, en las fiscalías, en los juzgados y en los hogares donde la incertidumbre se ha vuelto rutina.

Con Morena en el poder, el país ha sido testigo de la apropiación sistemática de los derechos ciudadanos, ahora ha tocado el turno al acceso a una procuración de justicia imparcial. El despido de servidoras y serv

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