En la capital de Bosnia y Herzegovina conviven bazares otomanos, arquitectura austrohúngara, barrios antiguos, cafés tranquilos y lugares que muestran con naturalidad las huellas de la guerra, contando su historia en un ambiente lleno de contrastes

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Sarajevo es una ciudad que sorprende desde el primer paseo. Tiene un centro histórico muy vivo, donde conviven bazares otomanos, cafés con aire centroeuropeo y un ambiente tranquilo. En sus calles se mezclan muchas capas diferentes, fruto de la herencia otomana, el paso austrohúngaro y, por supuesto, las huellas de la guerra de los años noventa, que siguen presentes en muchos rincones.

Esa mezcla hace que Sarajevo sea un destino especial. Si viajas para conocer su pasado más reciente, encontrarás numerosas referencias que te hablarán de él, pero lo vayas buscando o no, te sorprenderá también con sus mercados, barrios antiguos, museos, buenos miradores y espacios culturales que muestran su lado más cotidiano. Con todo esto en mente, el viaje permite conocer su historia, pero también su ritmo actual y su cultura, que seguramente serán las responsables de hacerte volver algún día.

Un poco de historia para poner en contexto

El siglo XX marcó buena parte del carácter de Sarajevo. Todo empezó de forma abrupta en 1914, cuando aquí se produjo el asesinato del archiduque Francisco Fernando, un suceso que terminó desencadenando la Primera Guerra Mundial. El lugar donde ocurrió está justo frente al Puente Latino y hoy es uno de los puntos más visitados por quienes quieren entender la importancia histórica de la ciudad.

Después llegó la Segunda Guerra Mundial, un periodo muy duro que dejó profundas heridas en todas las comunidades. Tras la contienda, Sarajevo pasó a formar parte de la Yugoslavia socialista de Tito. Fueron décadas de estabilidad relativa, con momentos de crecimiento y convivencia, en las que la ciudad llegó incluso a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984.

Pero todo cambió en los años noventa con la desintegración de Yugoslavia. Bosnia y Herzegovina declaró su independencia en 1992 y el conflicto estalló poco después. Sarajevo quedó atrapada en medio de la guerra y vivió uno de los asedios más largos de la historia moderna. Durante casi cuatro años sufrió bombardeos, falta de suministros y una violencia diaria que marcó profundamente a su población. Muchas de las huellas que hoy pueden verse por la ciudad vienen de ese periodo.

La historia de Sarajevo a pie de calle

La mejor forma de entender la Sarajevo de los noventa es visitando algunos lugares clave. Espacios que ayudan a hacerse una idea clara de lo que aquí ocurrió. • Galería 11/07/95

Esta galería está dedicada a la masacre de Srebrenica, donde se calcula que fueron asesinadas unas ocho mil personas. La visita no es larga, pero sí muy directa. Fotografías, vídeos y testimonios explican qué ocurrió y cuál fue su magnitud. Es un lugar sobrio y respetuoso, que permite entender mejor las consecuencias de la guerra en Bosnia. • Museo de Historia de Bosnia y Herzegovina

Aunque está un poco apartado del centro, merece la pena acercarse. El museo explica la historia reciente del país, especialmente la del siglo XX y el conflicto de los noventa. Es un recorrido claro, con documentos, objetos y fotos que ayudan a poner orden en los acontecimientos. No es un museo espectacular, pero sí muy útil para comprender el contexto. • Túnel de la esperanza

Este túnel fue una vía esencial durante el asedio. Permitió conectar la ciudad con el territorio bosnio no controlado por los serbios y dio acceso a alimentos, medicinas y combustible. Hoy se puede recorrer un tramo original y visitar la casa que ocultaba la entrada. La experiencia es sencilla, pero explica muy bien cómo se las ingeniaron para sobrevivir en una situación extrema. • Cementerio de Kovači

En este cementerio están enterradas miles de víctimas del asedio, además del primer presidente de Bosnia, Alija Izetbegović. El lugar es tranquilo y tiene buenas vistas sobre la ciudad. No requiere una visita larga, pero sí ayuda a entender el impacto real del conflicto en la vida de Sarajevo. • Rosas de Sarajevo y cicatrices urbanas

En muchas calles se encuentran las llamadas ‘rosas de Sarajevo’: marcas de explosiones rellenadas con resina roja. También hay fachadas con impactos de bala o edificios que todavía muestran daños. No hace falta buscarlos mucho, los encontrarás a tu paso y te harán pensar. • Avenida de los Francotiradores y Mercado Markale

Durante el asedio, la actual avenida Marshal Tito era una de las zonas más peligrosas. Los francotiradores situados en las colinas tenían una visión amplia y cruzar esta avenida era arriesgado. Hoy está llena de tiendas y cafeterías, pero algunos edificios mantienen señales visibles de la época.

El mercado Markale, todavía activo, fue el escenario de dos ataques muy graves durante la guerra. El último, en 1995, fue determinante para que la comunidad internacional actuara con más firmeza. Visitarlo hoy produce una sensación extraña: es un mercado normal, con puestos y vecinos haciendo la compra, pero con una historia que pesa.

Sarajevo, la otra ciudad

Una vez conocido ese pasado reciente, Sarajevo ofrece otra cara mucho más alegre y ligera. La ciudad tiene barrios con encanto, plazas animadas, buenos cafés y muchos rincones que muestran cómo se vive aquí hoy. • Baščaršija

Este barrio es el corazón de la Sarajevo otomana. Sus calles empedradas están llenas de pequeñas tiendas, talleres de cobre y puestos de comida. La Fuente Sebilj es su punto más conocido, siempre rodeada de gente. Aunque recibe muchos visitantes, sigue siendo un lugar agradable para pasear y detenerse en algún café. • Mezquita de Gazi Husrev-beg

Es la mezquita más importante de la ciudad y uno de los edificios históricos más cuidados. El patio y la madrasa que la rodea forman un conjunto bonito y tranquilo. La visita es sencilla y permite conocer un poco mejor la herencia otomana de Sarajevo. • Sarajevo austrohúngara

En cuanto se cruza la calle Ferhadija hacia el oeste, cambia la arquitectura. Aquí aparecen fachadas centroeuropeas, iglesias católicas y cafés que recuerdan a Viena. La Catedral del Sagrado Corazón es uno de los puntos más destacados de esta parte de la ciudad. • Puente Latino y Museo 1878–1918

Frente al Puente Latino está el Museo 1878-1918 que explica la etapa austrohúngara y el asesinato del archiduque Francisco Fernando en 1914. La visita es breve, pero útil para poner en contexto un episodio que cambió el rumbo del siglo XX. • Vijećnica

El antiguo ayuntamiento es uno de los edificios más representativos de Sarajevo. Su interior fue destruido casi por completo durante un bombardeo en 1992, que acabó con la mayor parte de la colección de la Biblioteca Nacional. Tras años de restauración, el edificio volvió a abrir y hoy acoge exposiciones y eventos culturales. • Sinagogas y legado judío

La ciudad también conserva varias sinagogas y un museo dedicado a la comunidad sefardí, que tuvo una presencia importante en Sarajevo durante siglos. Es un capítulo menos conocido de su historia, pero que forma parte de su identidad. • Colinas y legado olímpico

Las colinas que rodean Sarajevo permiten obtener buenas vistas de toda la ciudad. El Bastión Amarillo es uno de los mejores miradores, sobre todo al atardecer. Y es curioso encontrar restos de las instalaciones olímpicas de 1984, como pistas de bobsleigh abandonadas llenas de gratis que hoy son parte del paisaje urbano.

Y cuando apriete el hambre, no pases por alto los restaurantes tradicionales, las terrazas y los pequeños locales del centro, porque son perfectos para descansar entre visitas y observar cómo se mueve Sarajevo hoy, muy lejos de la imagen que dejó la guerra.