A las seis de la mañana, las once o siete de la tarde, el mate aparece siempre. “Tan argentino como el asado o el fútbol”, dirán algunos. Apenas un fotograma de todo lo que condensa la producción de esta infusión nacional , universo cuyo primer eslabón son los permanentemente explotados tareferos, seguido por los productores o colonos, los secaderos, las grandes industrializadoras concentradas, el circuito de comercialización y, por último, la pava y el mate.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) , creado en 2002 tras una larga crisis sectorial durante toda la década de 1990, tenía por mandato regular – ordenar y laudar- entre los productores y las grandes marcas para fijar un precio acorde para la cosecha de la hoja verde a partir del cual los colonos pudieran captar una ren

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