La desarticulación de la estructura productiva-laboral tiene una velocidad e intensidad extraordinarias en apenas dos años de gobierno de Milei. A partir de ahora el ritmo de destrucción se acelerará porque se ha agotado el período en el cual los empresarios buscan opciones de adaptación a un escenario adverso. Los quebrantos se generalizan , la paciencia a la espera de una mejora se agota y la reacción es cerrar, reducir la dimensión de la fábrica y/o el comercio o convertirse directamente en importador. Cualquiera de estas alternativas implica pérdidas de puestos de trabajo.
Los empresarios actúan en función de los incentivos que les ofrece la política económica. Cuando el mercado interno crece, los salarios le ganan a la inflación, el crédito aumenta y existe una protección ra

El Destape Economía

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