CIUDAD DE MÉXICO.- Durante siglos se pensó que la felicidad era un estado misterioso o un rasgo heredado. Hoy, la evidencia científica ofrece una visión distinta: la felicidad se puede entrenar. Investigaciones con resonancias magnéticas, estudios longitudinales y experimentos con voluntarios muestran que el bienestar responde a un proceso similar al entrenamiento físico. Como explicó un grupo de neurocientíficos —Richard J. Davidson, Cortland J. Dahl y Christine D. Wilson-Mendenhall—, existen cuatro capacidades cerebrales que determinan cómo percibimos la vida: conciencia, conexión, insight y propósito.
Este enfoque plantea que el bienestar no aparece por azar. Surge cuando se practican ciertas habilidades mentales todos los días. Por eso, el llamado de la ciencia es claro: “la fel

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