«Unos me califican de facha y otros me insultan por roja…». Suele suceder desde tiempo inmemorial en este país sureño de Europa con todas aquellas personas con un cierto nivel institucional .
María Guardiola llegó al poder de una gran e histórica región como Extremadura después de muchos años de poder socialista, sólo interrumpido por aquel interregno del inexistente Monago , auxiliado en la tarea de aquellos años por Iván Redondo (lo más parecido en cuestión de honorabilidad a Pedro Sánchez). En poco más de dos años, María ha intentado darle la vuelta a una comunidad con tantas potencialidades como arena en los engranajes, además, con debilidad parlamentaria.
Desde un primer momento, Guardiola ha intentado básicamente (en bastantes casos con éxito perfectamente descriptibles) modernizar su tierra, darle potencialidades empresariales y económicas, eliminar rigideces al respecto, por lo tanto, empleo y riqueza , sin fijarse en demasía en otros corolarios irrelevantes para el objetivo final que busca. Que la sociedad civil viva y se desarrolle; convertir Extremadura en vivero de iniciativas de lo positivo. En definitiva, que esa histórica y desconocida tierra « funcione ». Punto.
Ha tenido el coraje, tengo para mí que algunos otros colegas seguirán en breve su ejemplo de poner coto a los desvaríos y llamar a los ciudadanos a las urnas una vez que le impiden tener los presupuestos regionales, sin los cuales cualquier dirigente institucional es preso de esa carencia.
¡Vamos a ver cuál es la respuesta de los extremeños! Conseguir la mayoría absoluta es tarea harto complicada, pero no imposible. Ahora mismo está cerca de esa mayoría, pero con la actual ley electoral ese objetivo puede quedarse a un puñado de votos, sobre todo si no están convenientemente repartidos por demarcaciones electorales. Escrito lo anterior, son muy pocos los que dudan de que a partir del 21 de diciembre (a la vuelta de la esquina) María Guardiola seguirá al timón en el paquebote regional. Su tesón por impedir que se perpetre una barbaridad respecto al gran asunto de la central nuclear de Almaraz debería tener premio.
De los resultados del 21-D depende en gran parte el futuro del PP en toda España . No porque sea un territorio superior a otro (nadie lo es ni puede serlo), sino porque es el primero en las actuales y muy complicadas circunstancias nacionales que celebra elecciones. Ya se sabe, un buen jamón siempre reclama un buen caldo…
Y a partir de ese día navideño, las llamadas de otros barones populares pueden producirse en cascada en un repique general a rebato que conduciría a terminar con una situación nacional paralizada y entre estertores. María puede entrar en el olimpo de dirigentes políticas con paso propio.

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