El 2025 cierra con una mezcla valiosa de realismo y optimismo. Fue un año exigente, típico de una antesala electoral, pero también un periodo en el que la economía logró estabilizarse en muchos aspectos y recuperar dinamismo. En medio de ajustes institucionales y de tensiones globales marcadas por conflictos prolongados, disrupciones logísticas, presiones climáticas y un sistema financiero internacional que se movió entre episodios de volatilidad y encarecimiento del capital, Colombia avanzó con firmeza moderada, impulsada por una comunidad empresarial que mantuvo la confianza y la iniciativa.
Los datos del cierre de 2024 ya anticipaban este comportamiento: crecimiento del 1,7 %, inflación controlada y un ciclo de reducción de tasas que alivió a hogares y empresas. Sobre esa base, 2025 co

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