A Cristian lo sacaron al patio de su casa, en Culiacán, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana para interrogarlo, mientras lo golpeaban porque presuntamente les habían reportado que su hogar era un “punto” de venta de droga.
Le robaron el celular y también lo amenazaron con matar a parte de su familia si no decía dónde escondía la droga.
Desde temprano, Cristian sale a trabajar a la fábrica durante ocho horas, ese día su familia estaba fuera, él habría terminado su turno, y estaba descansando cuando al menos cinco patrullas arribaron a su hogar.
Sin una orden, los oficiales de “Harfuch” entraron al domicilio. Uno inspeccionó la casa, otro más interrogó a Cristian y un tercero lo golpeó con la rodilla en el pecho y le propinaba cachetadas, mientras otros cin

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