Desde la mañana, los vecinos del Agustino han reportado una inusual coloración rojiza en el cauce del río Rímac, a la altura del Puente Nuevo. Este fenómeno ha llamado la atención de transeúntes y conductores. No es la primera vez que ocurre, ya que en febrero de este año se registró un episodio similar, donde Sedapal identificó a una empresa textil como responsable. Sin embargo, hasta el momento, ninguna autoridad ha ofrecido explicaciones sobre la situación actual, que persiste desde las primeras horas del día.
Los testimonios indican que el fenómeno se hizo visible alrededor de las 7:00 horas y, hasta el mediodía, no mostraba señales de cambio. El río Rímac es crucial para Lima, ya que no solo abastece de agua a gran parte de la ciudad, sino que también es fundamental para la producción de energía eléctrica. Según el Ministerio de Energía y Minas, cinco centrales hidroeléctricas operan a lo largo de su recorrido, contribuyendo al suministro energético de la capital.
El episodio de febrero se extendió desde el puente Trujillo hasta la alameda Chabuca Granda, donde se difundieron fotografías y videos que evidenciaban la inusual coloración del agua. La rápida difusión digital generó un intenso debate sobre la contaminación del río y la falta de control en las descargas industriales. Las zonas cercanas al río, como la subcuenca de Santa Eulalia, han sido objeto de diversas denuncias de contaminación por parte de las autoridades locales.
Tras la difusión de las imágenes del río rojizo, Sedapal emitió un comunicado asegurando que el agua distribuida en Lima y Callao no presenta riesgos. "Sedapal realiza un monitoreo permanente y riguroso de la calidad del agua que abastece a Lima y Callao, asegurando que el recurso hídrico que llega a los hogares cumpla con todos los estándares de calidad establecidos en la normativa nacional", indicó la entidad. Además, precisó que la coloración detectada se registró aguas abajo de sus bocatomas, por lo que no ingresó al sistema de tratamiento de agua potable.
Sedapal también destacó que la investigación sobre el origen del fenómeno corresponde a otras autoridades competentes. "La investigación sobre el origen de esta alteración corresponde a las autoridades competentes, con el fin de determinar sus causas y prevenir posibles afectaciones al ecosistema del río", puntualizó.
El río Rímac enfrenta una crisis ambiental que se ha prolongado durante décadas. Es uno de los cursos de agua más contaminados del país, afectado por desechos industriales, químicos y domésticos. Su recorrido de 160 kilómetros desde Ticlio hasta su ingreso a la capital muestra un deterioro progresivo, con aguas que presentan tonalidades marrón, rojo o negro, y en algunos tramos, la superficie burbujea por la grasa y los residuos tóxicos.
Especialistas en calidad ambiental han identificado la presencia de arsénico, exceso de hierro y otros 28 elementos peligrosos para la salud. Estudios recientes han revelado más de 240 millones de coliformes fecales termotolerantes, lo que refleja un nivel extremo de contaminación biológica. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) ya había advertido en 2010 sobre la presencia de metales pesados en la parte baja del río, una situación que continúa sin solución.