Por Jorge Luis Barone G.

Especial para EL NUEVO SIGLO

Como venezolano, es apenas natural que en este momento tenga la sensibilidad propia de quien desea, de todo corazón, ver a mi país liberado de la dictadura. Aun así, en cada oportunidad anterior donde se ha ventilado una potencial transición democrática en Venezuela, o incluso su liberación por la fuerza, he procurado controlar los aspectos emocionales que impiden el análisis objetivo. En esa medida, personalmente había estimado en todos esos eventos que las condiciones no estaban dadas y que, simplemente, no iba a ocurrir.

Por el contrario, la actual configuración de circunstancias, con la llegada de un contingente importante de la flota estadounidense cerca de las costas de Venezuela, me lleva a pensar que esta vez es realmente d

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