El bien público más valioso de la industria cafetera colombiana es la garantía de compra. Los caficultores cuentan con una red que, aunque algunos califican como “autónoma”, cumple el papel de comprador de última instancia al que se puede acudir con la certeza de transar el producto.

Esta red, compuesta por más de 30 comercializadoras de economía solidaria, bajo la figura de cooperativa, entre las 120 empresas compradoras autorizadas, está presente en la mayoría de los municipios productores y tiene cerca de 80.000 cafeteros socios-afiliados.

El sistema conformado evita lo que ocurre en los mercados de la papa, la cebolla, el arroz o la leche, en los que los intermediarios o las industrias procesadoras adquieren o no los productos ofrecidos por los agricultores, según lo dicte el mercado

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