Durante la última década, el estado de Nueva York se consolidó como uno de los principales puntos de llegada para migrantes en Estados Unidos. Su diversidad cultural, su economía dinámica y la existencia de redes comunitarias bien organizadas han permitido que miles de personas encuentren allí una oportunidad para comenzar de nuevo. Las políticas públicas de inclusión, junto con una infraestructura social sólida, marcan la diferencia frente a otros estados del país.

La seguridad y la calidad de vida son factores decisivos para quienes buscan establecerse en un nuevo lugar. Además del acceso a empleo y vivienda, los migrantes valoran entornos donde puedan desarrollarse sin temor a la discriminación o la violencia.

En este sentido, Nueva York ha promovido durante años una visión

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