Claudio Tapia, conocido como "Chiqui", ha expresado en privado su preocupación por la situación actual de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En la última semana, Tapia confesó: "Vienen por mí". Esta declaración refleja la tensión que ha surgido entre la AFA y el gobierno de Javier Milei, especialmente tras la introducción de propuestas como las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y la privatización de clubes, que han sido rechazadas por la asociación.
El año pasado, Tapia había logrado establecer contactos más fluidos con funcionarios del gobierno, pero la situación se complicó tras la discusión del decreto 1212, que afecta los aportes a la seguridad social de los clubes. Una fotografía con Karina Milei en Paraguay y negociaciones secretas con colaboradores de Santiago Caputo, impulsadas por la petrolera YPF, habían logrado frenar temporalmente la disputa.
Sin embargo, la rivalidad entre Tapia y Mauricio Macri, que también involucró a su primo Jorge, ha intensificado la situación. Algunos analistas sugieren que esta confrontación ha llevado a una disminución de la presión desde la Casa Rosada hacia la AFA. Además, se ha comenzado a investigar a Ariel Vallejo, de Sur Finanzas, por presunto lavado de activos, lo que ha generado más tensión en el entorno de Tapia.
Recientemente, se ha difundido la versión de que las dificultades de Vallejo fueron celebradas por el gobierno, lo que ha llevado a la AFA a sospechar que estas acciones fueron orquestadas por operadores gubernamentales. Fuentes cercanas a Tapia indican que la viralización de audios de Diego Spagnuolo, ex titular de la agencia de discapacidad, también podría estar relacionada con esta guerra de poder.
A pesar de su éxito en el fútbol internacional, Tapia ha sentido el impacto de estos conflictos. Su reciente reunión en el CEAMSE, donde volvió a presidir, fue notablemente más breve y protocolar que de costumbre, lo que indica un cambio en la dinámica de poder. Desde su regreso, ha intentado reconstruir su relación con Jorge Macri, quien ahora considera que la decisión de apartar a Tapia fue un error.
La situación en la AFA sigue siendo incierta, con un clima de tensión que podría afectar el futuro del fútbol argentino. Las decisiones políticas y las rivalidades personales están influyendo en el rumbo de la asociación, dejando a Tapia en una posición vulnerable.

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