La amenaza del crimen organizado en Perú ha alcanzado un nuevo nivel con las revelaciones sobre Erick Moreno Hernández, conocido como alias ‘El Monstruo’. Este cabecilla criminal, que se encontraba oculto en Paraguay, había diseñado un plan para llevar a cabo atentados en Lima utilizando drones equipados con granadas de guerra. La investigación presentada por Domingo al Día ha expuesto detalles alarmantes sobre su estrategia para sembrar el terror y consolidar su control en la capital peruana.
Los registros audiovisuales obtenidos muestran que Moreno no operaba solo. Contaba con un círculo de colaboradores que lo asistía en la logística de extorsiones y la coordinación de futuros ataques. Las amenazas de su organización se dirigían tanto a la Policía Nacional como a empresarios que se negaban a someterse a sus exigencias. En una videollamada del 25 de marzo, se le escucha insistir en la compra de drones, afirmando que quería “hacer volar como basura” a sus objetivos.
Los videos revelan que Moreno discutía la adquisición de drones valorados entre 1,500 y 3,000 soles, con el objetivo de convertirlos en armas de guerra capaces de lanzar granadas y cargas explosivas improvisadas. Este tipo de estrategia representa un peligro inédito para la seguridad interna del país, ya que permitiría ataques sorpresivos en áreas urbanas densamente pobladas.
Uno de los momentos más preocupantes de las grabaciones incluye amenazas directas contra el coronel Franco Moreno, jefe de la División de Secuestros y Extorsiones de la Policía Nacional. En el video, Moreno asegura que buscará vengarse de él, afirmando: “Le voy a matar a su familia”. Además, documentos de inteligencia indican que su red evaluaba organizar un ataque contra la sede de esta división en San Martín de Porres, con la posibilidad de emboscadas apoyadas por extranjeros armados.
Entre los colaboradores de Moreno se encuentran Yohairo Arancibia, alias JJ, y Jeffrey Hidalgo, alias Cachete, quienes son parte de la red conocida como Los Injertos del Cono Norte. Las conversaciones entre ellos giraban en torno a la extorsión y el control de licitaciones, así como la coordinación de ataques contra quienes se opusieran a sus intereses. También se menciona la participación de Lizeth Cruz Ruiz y Grace Bados Neyra, actualmente detenidas, quienes desempeñaban roles clave en la administración de recursos y la transmisión de información entre Perú y Bolivia.
A pesar de la magnitud de sus amenazas, la organización de Erick Moreno ha sufrido importantes golpes, con varias capturas en Perú y Bolivia que han debilitado su capacidad operativa. Sin embargo, su líder sigue prófugo, lo que ha llevado al Gobierno peruano a solicitar formalmente su extradición desde Paraguay. El ministro del Interior, Carlos Malaver, ha indicado que se evalúa su posible traslado al Centro de Confinamiento del Terrorismo en El Salvador, una prisión de máxima seguridad destinada a líderes criminales peligrosos. Esta medida busca neutralizar la capacidad de Moreno para dirigir atentados o mantener el control de su red desde el extranjero.